El candidato presidencial Phillip Butters fue repudiado y expulsado de Juliaca por ciudadanos que lo acusan de ofender a los pueblos andinos tras las protestas de 2022. En Tacna, en contraste, cuenta con el respaldo de la llamada “radio de la corrupción”.

El candidato presidencial Phillip Butters fue duramente repudiado por la población de Juliaca, que lo acusó de provocar a una ciudad que aún llora a las víctimas de las protestas de 2022. La indignación ciudadana estalló cuando se supo que Butters ofrecía una entrevista en una emisora local, pese a que en el pasado pidió públicamente a la Policía “meter bala” a quienes protestaban en esa región.
Dirigentes y familiares de los fallecidos en la represión del 9 de enero de 2023 se apostaron frente a la radio La Decana para exigirle disculpas y denunciar su visita como una ofensa a la memoria de los mártires de Juliaca. “Nos ha llamado terroristas y ha justificado que nos disparen por protestar. No puede venir aquí como si nada hubiera pasado”, expresó una de las deudas presentes.
Ante el creciente rechazo, el candidato se refugió en el baño de la emisora y pidió auxilio a la Policía Nacional, que debió desplegar un operativo especial para evacuarlo. Según medios locales, Butters se negó a dialogar con la prensa y permaneció oculto más de 40 minutos, mientras los manifestantes lanzaban tomates y huevos al grito de “¡fuera de Juliaca!”.
La tensión aumentó cuando el político salió con casco policial y fue escoltado por un coronel de la PNP, escena que generó aún más indignación entre los ciudadanos.
Paradójicamente, mientras en Puno el rechazo popular obligó a Phillip Butters a huir protegido por la Policía, en Tacna este mismo candidato y su partido recibe respaldo público de la llamada “radio de la corrupción”, medio cuestionado por sus vínculos con personajes investigados y por su campaña sistemática de desinformación y ataques contra opositores locales.
El contraste entre el repudio de Juliaca y el apoyo que encuentra en sectores desacreditados de Tacna refleja —según analistas— la distancia moral entre la indignación ciudadana genuina y el oportunismo mediático que pretende lavar la imagen de un candidato marcado por el desprecio hacia los pueblos andinos.