LAS POLITICAS DE AUSTERIDAD: Herramienta fundamental del continuismo capitalista

Las políticas de austeridad no son nuevas en la historia de la economía capitalista. Siempre
estuvieron presentes sobre todo cuando arreciaban las crisis económicas y políticas. La
implementación de la Políticas de Austeridad (PA), en cada ocasión histórica suponía poner en
marcha dos mecanismos poderosos: uno, estrategias de coerción allí donde hubiera resistencia
y, otro, despliegue ideológico para persuadir y generar consenso sobre sus bondades.
Estas políticas se hicieron más evidentes y brutales cuando el sistema capitalista experimentó
sus dos peores crisis recientes: la crisis financiera de 2008 y las crisis derivadas del COVID-19.
Frente a ellas, los dueños del capital y sus operadores en el Estado, exhibieron el poder
devastador de derechos ciudadanos de las políticas de austeridad en nombre del “bien común”.
Bruselas y Génova
El Lema de la austeridad, incubada y proclamada en las Conferencias Financieras Internacionales
de Bruselas (1920) y Génova (1922), era: “Trabajar más, consumir menos”. Y ¿cómo se conseguía
eso? Con un “comportamiento adecuado” de los ciudadanos que los operadores de la coerción
y los ideólogos de los Estados capitalistas se encargarían de lograr mediante PA en tres campos:
Fiscal, Monetario e industrial que, en acción combinada, terminaban debilitando a la clase
trabajadora y a la sociedad civil organizada hasta el punto de hacerlos aceptar la reducción de
salarios y carencia de servicios básicos sin protestas, poniendo en evidencia el poder de las PA
como herramientas de control y dominio al servicio del capital.
El ejército de “ideólogos” contratados para defender el capitalismo, a la vez, se encargaban de
“convencer” a la ciudadanía de que la política fiscal (MEF) no tenía nada ver con la política
monetaria (BCR). Bombardearon nuestras neuronas repitiéndonos que el BCR era una institución
“independiente” que no admitía “interferencia política”. Nos dijeron de mil formas de que el MEF
“no se metía con el BCR y viceversa”. Y las dos políticas no tenían relación con la austeridad
industrial. Nada de eso es verdad si nos atenemos a los hechos y no a los discursos y “lavados
cerebrales” que el neoliberalismo ha pretendido hasta ahora. Veamos uno a uno como las tres
políticas de austeridad interactúan de manera inequívoca en defensa del capital y en contra de
las mayores.

Austeridad Fiscal (AF) – Austeridad Monetaria (AM)
Generalmente, la AF se reduce a: 1) cortes presupuestales en los rubros de salud, educación,
saneamientos altamente perjudiciales a las mayorías del pueblo y, 2) establecer políticas
tributarias regresivas, donde el que tiene más tributa menos. El resultado es fácilmente
previsible: se abre la compuerta para masivas transferencias de recursos de las mayorías en favor
de las minorías (con capacidad de ahorro e inversión), además se garantiza las relaciones de
producción capitalistas y la acumulación del capital.
Estas dos dimensiones de la política económica, lejos de ser compartimentos estancos, actúan
de manera articulada para asegurar que los efectos de la austeridad se multipliquen y alcancen
todos los rincones de la vida social. La austeridad fiscal limita el gasto público y contrae la
inversión social, mientras que la austeridad monetaria restringe la circulación de dinero y
encarece el crédito. El resultado es una economía controlada, donde el Estado actúa como
garante de la disciplina financiera impuesta por el capital y donde las necesidades colectivas
quedan relegadas a un segundo plano frente a la prioridad de mantener balances
macroeconómicos “sanos” y una inflación bajo control.
Además, los cortes presupuestales frenan brotes inflacionarios mediante dos mecanismos: uno,
reducción y consolidación de la deuda pública que disminuye la liquidez en la economía; dos,
reducen la demanda agregada, o sea, la población come menos y trabaja más, exactamente
como dice la proclama de Ginebra. Así, con menor demanda de bienes y capital, los precios se
mantienen estables o a la baja y, a la vez, se fortalece la moneda nacional que desalienta la
importación, con lo cual mejora la balanza comercial. Obviamente, el BCR quedará agradecido
por semejando apoyo del MEF.
Austeridad Monetaria (AM) – Austeridad Fiscal (AF)
La AM no es sino la reducción la masa monetaria en la economía como resultado de la elevación
de las Tasas de Interés de referencia. (¿Quién hace eso? El BCR) Esto no solo afecta al consumidor
y al inversionista, sino también el propio Estado aumentando el costo de sus deudas y limita su
capacidad de pedir más préstamos dado el costo que le impone la PM. Por tanto, la AF tiene que
priorizar la retención de capital en su economía minimizando los gastos públicos en servicios
esenciales y exonerando de impuestos al capital o grandes rentas.
Si el BCR encarece el dinero con sus Tasas de Referencia, entonces es previsible la desaceleración
de la economía. Con los préstamos caros se desincentiva la inversión. Menos inversión significa
reducción del empleo. El aumento del desempleo no solo reduce el salario,sino que se convierte
en la garantía de “paz industrial” al liquidar la influencia política y la militancia de la mano de
obra. Los sindicatos dejan de ser “palancas de negociación colectiva” para convertirse en
mecanismos adscritos al poder del capital.

Austeridad Industrial (AI) – Austeridad Monetaria (AM)
La austeridad industrial es básicamente la imposición de la “paz industrial” que significa
relaciones de producción jerárquicas e indiscutibles en el centro laboral. Esa paz es la base de la
acumulación del capital sin ninguna oposición, donde los derechos de propiedad, las relaciones
salariales y la estabilidad monetaria se garantizan en el largo plazo.
De otro lado, la AM puede derivar en el aumento del valor de la moneda local, trayendo como
consecuencia una presión a la baja de los precios y salarios. Esta situación favorece la
competitividad internacional de los commodities porque sus costos de producción serán bajos.
Siendo así, el país puede exportar más y, con la moneda revaluada, importaría menos, lo cual
beneficia la balanza comercial y retroalimenta la tasa de cambio favoreciendo el fortalecimiento
de la moneda local. El Estado, para garantizar el funcionamiento de las políticas de austeridad,
podrá tomar medidas que llegan hasta la criminalización de la protesta sindical o popular por
“atentar contra el interés nacional”.
Austeridad Industrial (AI) – Austeridad Fiscal (AF)
Mientras se garantiza la “paz industrial”, la clase trabajadora es debilitada en su organización y
capacidad de reacción ante el abuso y queda subordinada a las políticas de austeridad que,
siempre, terminan desviando los recursos del país en favor de los grandes inversionistas. Los
sindicatos y toda forma de organización de trabajadores son obligados a renunciar a la acción
radical por sus derechos en nombre de una “causa nacional”.
Austeridad Fiscal (AF) – Austeridad Industrial (AI)
Como se sabe, los recortes presupuestales significan reducción de obras públicas y de empresas
públicas, por tanto, de empleos públicos. Esto agrega al universo laboral que busca trabajo y
perjudica, intencionalmente, el poder de negociación de los sindicatos mientras se obliga a competir entre trabajadores por un puesto de trabajo con salarios cada vez más reducidos.

CONCLUSIONES

Las Políticas de Austeridad tienen, entre sus objetivos principales, los siguientes:

  1. Garantizar que el CAPITAL, como relación social de producción, sea incuestionable mientras sus PILARES (relaciones salariales y propiedad privada) permanezcan firmes.
  2. Los tres tipos de austeridad (fiscal, monetaria e industrial) busca el sometimiento de la clase trabajadora a las normas impersonales del mercado.
  3. Separar la economía de la política, dejando la primera en “manos técnicas” apolíticas. A partir de entonces, tenemos una “tecnocracia” con privilegios y saberes solo reservados para ellos.
  4. Esa separación se dio bajo 3 formas: 1) retiro del Estado de las actividades económicas; 2) ausencia total de vigilancia ciudadana y primacía de instituciones “independientes” como los BCR o INDECOPI; 3) instalación de un “teoría económica neutra y objetiva”, lejos de las relaciones de clase.
  5. Producir “consensos” es el objetivo por excelencia de las PA. Dejó de haber oposición contra las políticas económicas formuladas por la “tecnocracia” que ya ocupaba puestos de mando en el aparato del Estado para beneplácito del capital.
  6. Los “tecnócratas”, en su mayoría economistas, se convirtieron en guardianes de una “economía pura”, de una “ciencia indiscutible”, negando la capacidad de acción económica y política de los trabajadores.

Las PA, de esa manera, sustituyeron el concepto de explotación, base del lucro capitalista, por la idea de “libertad de mercado”, despojando al trabajo de su condición de ser motor de la economía para convertirlo en una opción, una elección irrelevante en el proceso económico generado por el CAPITAL.

De la misma manera convierte el concepto de capitalista (explotador) en “empresario” (virtuoso) que invierte en favor de la sociedad, por “el bien de todos”.

Fuente principal de la nota:

“A ORDEM DO CAPITAL”. “Como economistas inventaram a austeridade e abriram camino para o fascismo”, de Clara E. Mattei, 2023.

Sao Paulo, 8 de setiembre de 2025.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *