El Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia emitió este sábado una grave denuncia ante la comunidad internacional tras el ataque a una ambulancia que transportaba policías heridos y personal médico en el municipio de Vinto, Cochabamba, en el contexto de los bloqueos impulsados por sectores afines al expresidente Evo Morales.

El hecho ocurrió la noche del viernes 6 de junio, cuando una ambulancia oficial fue interceptada, volcada e incendiada por manifestantes, mientras intentaba evacuar a cuatro policías lesionados en operativos de control. Según el Gobierno, tanto los efectivos como el personal de salud que los acompañaba fueron agredidos físicamente. Las imágenes del ataque, difundidas ampliamente en redes sociales, muestran escenas de violencia extrema contra un vehículo claramente identificado como unidad de emergencia.
“El ataque no puede considerarse una manifestación social; son actos de vandalismo que atentan contra la vida, la salud y los derechos fundamentales de la población”, señala el comunicado oficial. Además, el Ministerio afirmó que estas acciones forman parte de una estrategia política para desestabilizar el país y “acortar el mandato constitucional del presidente Luis Arce” con miras a impedir las elecciones generales convocadas para el 17 de agosto.
¿Qué está pasando en Bolivia?
Desde fines de mayo, grupos radicales del Movimiento al Socialismo (MAS) liderados por Evo Morales han intensificado protestas y bloqueos carreteros en varias regiones del país, incluyendo La Paz, Cochabamba y el norte de Potosí. La tensión responde al conflicto interno dentro del MAS, luego de que el Tribunal Constitucional Plurinacional ratificara la imposibilidad de que Morales postule nuevamente a la presidencia, en aplicación del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre reelección indefinida.
Los sectores movilizados acusan al gobierno de Arce de traición al proceso de cambio y exigen elecciones adelantadas, pese a que el calendario electoral fue ratificado por el Tribunal Supremo Electoral para agosto. La violencia ha ido en escalada, afectando hospitales, centros educativos y el abastecimiento de alimentos en varias ciudades.
Condena desde sectores médicos y de derechos humanos
El ataque a la ambulancia ha generado una ola de indignación en distintos sectores. El Colegio Médico de Bolivia emitió un pronunciamiento condenando lo sucedido y exigiendo garantías para el personal de salud que trabaja en zonas de bloqueo. “Atacar una ambulancia es atacar el corazón del sistema humanitario”, declaró el presidente del gremio, Dr. Luis Larrea.
Organizaciones como la Defensoría del Pueblo y Human Rights Watch también han expresado preocupación por el deterioro de la situación y el uso de la violencia contra civiles y funcionarios públicos. La ONU Bolivia, por su parte, recordó en un tuit que “los servicios médicos y de emergencia deben ser respetados en toda circunstancia”.
Elecciones y tensión interna
El trasfondo del conflicto revela una crisis política interna en el oficialismo. Mientras Luis Arce mantiene una postura institucional y convoca al proceso electoral previsto, Evo Morales ha denunciado un “golpe judicial” contra su figura y ha pedido una “resistencia popular”. Analistas advierten que el MAS está dividido de cara a las elecciones, lo que podría debilitar su capacidad de competir en un escenario multipartidario.
El gobierno boliviano ha solicitado el monitoreo de la situación por parte de organismos como la OEA, la CIDH y la ONU. Mientras tanto, la ciudadanía boliviana vive entre el miedo a la violencia y la incertidumbre política a solo dos meses de los comicios.