En un acto cívico marcado por la solemnidad del izamiento del pabellón nacional, la vicegobernadora regional de Tacna, profesora Liliana Velasco Cornejo, ofreció un mensaje público que no pasó desapercibido. Su intervención, cargada de firmeza, sentido ético y convicción democrática, cuestionó abiertamente las prácticas de marginación y el uso manipulador de los símbolos institucionales dentro del propio Gobierno Regional.

La vicegobernadora, invitada a izar la bandera nacional en el marco del Día del Maestro y el inicio del mes patrio, denunció que estos gestos no pueden utilizarse para encubrir la exclusión a la que ha sido sometida durante toda su gestión.
“No puede hablarse de patriotismo mientras persistan formas de marginación o de discriminación dentro de nuestras propias instituciones”, señaló ante los trabajadores del Gobierno Regional, visiblemente comprometida con lo que representa la verdadera institucionalidad democrática.
Con claridad, Velasco advirtió que este tipo de actos no deben servir como herramienta de maquillaje político:
“Los gestos simbólicos solo tienen valor cuando reflejan convicciones reales, no cuando se usan para encubrir actitudes contrarias al espíritu de la democracia.”
Estas palabras —pronunciadas al pie de la bandera nacional— aluden directamente a la situación de exclusión sistemática que ha sufrido en el seno de la gestión regional, y que ya es materia de investigaciones fiscales por discriminación y presuntos abusos de poder desde el más alto nivel del ejecutivo regional.
Lejos de silenciarse ante este contexto, la vicegobernadora reafirmó su compromiso con los valores que deberían regir la función pública: respeto, igualdad, inclusión y coherencia entre el discurso y la práctica.
“Como maestra, como mujer y como autoridad electa por el pueblo, seguiré defendiendo con firmeza la dignidad del servicio público y el derecho de todas las personas a ser tratadas con respeto y equidad”, afirmó.
Finalmente, la vicegobernadora rindió homenaje a las maestras y maestros del país, recordando que la educación debe ser el centro de toda política pública seria:
“La educación no puede seguir siendo vista como un asunto ceremonial. Es —y debe ser— la tarea más importante del Estado. Sin educación pública, inclusiva y respetada, no hay desarrollo, no hay ciudadanía, no hay república posible.”
Con este mensaje, Liliana Velasco dejó en claro que el respeto a los símbolos patrios comienza por el respeto a las personas y a la verdad, y que la patria no se honra desde la exclusión, sino desde la justicia.