La Ordenanza Regional N.º 019-2025 del Gobierno Regional de Tacna reconoce la importancia de la biodiversidad, pero no establece acciones concretas, carece de financiamiento y suma a actores con intereses contradictorios.

Un gesto ambiental que no pasa del papel
El Gobierno Regional de Tacna aprobó la Ordenanza Regional N.º 019-2025, mediante la cual declara de interés regional la Estrategia Regional de Diversidad Biológica al 2050.
Aunque el acto puede parecer un avance en materia ambiental, la norma no define metas, plazos, financiamiento ni mecanismos de seguimiento, lo que la convierte en una disposición meramente declarativa y simbólica.
“La ordenanza cumple con el requisito formal de alinearse a la Estrategia Nacional del Ministerio del Ambiente, pero no revela un compromiso auténtico con la biodiversidad de la región”, señalan especialistas consultados.

Un grupo técnico sobredimensionado e inoperante
El texto crea un Grupo Técnico Regional compuesto por más de 30 instituciones, entre ellas municipalidades, universidades, organismos públicos, gremios empresariales y la Southern Peru Copper Corporation.
Si bien se presenta como un espacio de coordinación multisectorial, la magnitud del grupo dificulta su funcionamiento y diluye las responsabilidades.
Además, la inclusión de una gran empresa minera —cuya actividad tiene impactos ambientales reconocidos— genera un evidente conflicto de intereses.
La ordenanza tampoco detalla cómo se tomarán decisiones ni quién ejercerá el liderazgo técnico, dejando el grupo sin una estructura funcional ni operativa.
Sin participación social ni comunidades locales
Pese a que la Ley sobre Diversidad Biológica exige procesos participativos, no se menciona a comunidades campesinas, organizaciones ciudadanas o colectivos ambientales en la conformación del grupo técnico.
Esta exclusión debilita el enfoque territorial y social de la estrategia, y contradice el principio de participación que debería guiar toda política ambiental.
“No hay biodiversidad sostenible sin las comunidades que la habitan y la cuidan. Las normas deben incluir su voz y su conocimiento tradicional”, advierten representantes de organizaciones ambientales locales.
Sin presupuesto ni plan de acción
Otro punto crítico es la ausencia total de financiamiento.
La norma no especifica si el proceso contará con recursos regionales, cooperación técnica o fondos del Estado.
En la práctica, esto deja al grupo técnico sin capacidad de ejecutar estudios, diagnósticos o programas de conservación.
Asimismo, no se define un cronograma ni plazos concretos para la elaboración de la estrategia, lo que anticipa que el proceso podría quedar detenido indefinidamente.
Una oportunidad perdida
Aunque el texto cita correctamente la Constitución y las leyes ambientales vigentes, no hace referencia alguna a los problemas ecológicos específicos de Tacna, como la desertificación, la sobreexplotación de acuíferos o la pérdida de especies altoandinas.
La norma carece de un diagnóstico local y de una visión estratégica regional, por lo que su impacto real será mínimo.
“Se trata de una preocupación formal más que de una política ambiental genuina”, resume un analista de políticas públicas.
“Tacna necesita acciones medibles, presupuesto, monitoreo y participación ciudadana; no solo declaraciones de interés que se olvidan tras su publicación.”
Conclusión
La Ordenanza Regional N.º 019-2025 representa un avance formal, pero no sustantivo.
Reconoce la importancia de la biodiversidad, pero no ofrece herramientas para protegerla.
Sin metas, sin recursos y sin participación social, la política ambiental regional corre el riesgo de quedarse en un gesto administrativo más, lejos de responder a los desafíos ecológicos que enfrenta Tacna.