Hoy, a las 4:30 p.m., en el Primer Juzgado Penal Unipersonal de la Corte Superior de Tacna, el juez Pedro Machaca Condori leerá la sentencia que podría marcar un precedente nacional en la lucha contra la difamación, la libertad de prensa mal ejercida y la defensa del honor de las mujeres en el Perú.
El proceso enfrenta a Vanessa Mercado, madre y funcionaria pública difamada públicamente, contra Fernando Rondinel, acusado de haberla señalado falsamente de mantener relaciones impropias a cambio de favores, utilizando el término denigrante “Sugar Daddy” a través de la radio, redes sociales y medios afines a la emisora.
UN JUEVES DE ALEGATOS QUE MARCÓ LA DIFERENCIA
En la audiencia de alegatos finales del pasado jueves, la sala se llenó no solo de abogados y partes, sino de representantes de medios nacionales, colectivos de mujeres y la ciudadanía tacneña indignada.
Llama profundamente la atención la ausencia conspicua de la radio del propio acusado —medio señalado repetidamente como portavoz de intereses corruptos— así como la de varios medios escritos regionales, tradicionalmente alineados con el poder político del gobernador regional.
Fueron las mujeres de sectores populares, en su mayoría madres trabajadoras, quienes aisitieron y alzaron su voz:
“No permitiremos que nos callen, que nos difamen, que nos reduzcan a rumores sórdidos por ser mujeres en espacios públicos
PRESENCIA VS. AUSENCIA: EL SIMBOLISMO DE LA DIGNIDAD
Un dato revelador ha marcado este proceso:
Vanessa Mercado asistió presencialmente a cada audiencia, a pesar de que estas podían realizarse de manera virtual. Su rostro, su mirada, su cuerpo presente ante el juez y la opinión pública han sido un testimonio silencioso de valentía y transparencia.
Mientras tanto, el acusado Fernando Rondinel optó sistemáticamente por la virtualidad, escudándose tras una pantalla, como si intentara evadir no solo la sala, sino la responsabilidad directa de sus actos.
Hoy, en la lectura de sentencia, Vanessa estará nuevamente presente, física y firmemente, mientras se decide si la justicia peruana condena o permite la cobardía moral del difamador.
LA MIRADA ESTÁ PUESTA EN EL JUEZ PEDRO MACHACA
El juez Machaca Condori, autor de estudios sobre impunidad y justicia en Tacna, tiene hoy sobre sus hombros una responsabilidad histórica.
No se trata solo de aplicar el artículo 132 del Código Penal; se trata de devolver la fe en un sistema judicial que muchas veces ha sido permisivo con el abuso mediático y la persecución simbólica contra mujeres.
La expectativa ciudadana y jurídica es clara:
Una sentencia ejemplar que siente jurisprudencia, que deje en claro que la libertad de expresión no es un cheque en blanco para destruir reputaciones, y que los medios de comunicación no pueden ser instrumentos de linchamiento público.
LO QUE ESTÁ EN JUEGO HOY
– El honor de una mujer vs. la impunidad del difamador.
– La credibilidad de la justicia peruana en casos de violencia mediática.
– Un mensaje a todos los medios: informar no es difamar; criticar no es calumniar.
– Una señal a las mujeres del país: su dignidad será protegida.
FRENTE A FRENTE: LA FOTO QUE RESUME EL CASO

La imagen que acompañará esta nota muestra, en un contraste dramático:
– A la derecha, el juez Pedro Machaca Condori, con el expediente en manos, símbolo de la ley y la esperanza de justicia.
– A la izquierda, el acusado Fernando Rondinel, representante de un modelo de comunicación tóxico, basado en el escándalo y la deshonra ajena.
Pero hay una tercera presencia, invisible en la foto pero palpable en la sala: Vanessa Mercado, de pie, presente, esperando justicia.
CONVOCATORIA PÚBLICA
La invitación está hecha a la prensa local, regional y nacional, a las organizaciones de mujeres, a la sociedad civil y a toda persona que crea en una comunicación ética, a seguir hoy la transmisión pública de la sentencia y a vigilar que la justicia no solo se haga, sino que se vea hacer.
“El periodismo puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios. Hoy, en Tacna, la justicia decidirá de qué lado estamos.”
Luis Miró Quesada de la Guerra