LA MARCHA QUE CAMBIO LA HISTORIA

Eduardo Gonzales Chávez 27.01.2024

El 16 de junio del 2006, 42 días antes de juramentar como presidente, Alan García se reunió con la presidenta de Chile, Bachelet, al final de la reunión en una rueda de prensa señala, entre otras cosas, que Chile era un modelo a seguir por su gobierno y que en su mandato se iba priorizar una agenda común con nuestro vecino del Sur.

Años después se conoció que en esa misma reunión Alan se comprometió con Bachelet a que “el tema de la delimitación marítima lo pondría en un cajón y que durante su gobierno estaría en la congeladora”, así lo reveló el diputado chileno Jorge Tarud, quien participó de dicha reunión. Esa estrategia estaba en curso, no solo implicaba el rápido TLC que se firmó entre nuestros países, sino un sinnúmero de acciones que podemos ver con claridad en cualquier cronología.

Diputado chileno Jorge Tarud: «Alan se comprometió con Bachelet a que el tema de la delimitación marítima lo pondría en un cajón y que durante su gobierno estaría en la congeladora”.

Es decir, la delimitación marítima y la definición del Punto Concordia no estaban en la agenda del gobierno de García y en realidad no estaba en la agenda de ninguno de los partidos que estaban representados en el Congreso de la República. Recuerdo una reunión en donde estaba presente el presidente del Partido Nacionalista, Ollanta Humala, en la que el congresista Ordoñez le solicitó realizar una campaña nacional alrededor de este tema, la respuesta fue que ese no era un tema nacional y relevante, por lo que solo se debería levantar como un tema regional/departamental, recibiendo solo un tibio y poco efusivo apoyo.

Sin embargo, la perseverancia todo lo alcanza, y fue eso… la perseverancia, insistencia y la estrategia encabezada por el congresista tacneño Juvenal Ordoñez, quien hizo que el tema de la delimitación marítima se pusiera en la agenda nacional y que el gobierno de García se viera obligado a presentar la demanda marítima ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

De hecho, hubo otros hechos políticos que se sumaron, por ejemplo, la Ley que aprobó el Congreso de Chile en donde se crea la Región Arica – Parinacota, considerando territorio peruano como chileno, obligó al gobierno a emitir dos notas de protesta que mostraban que el tema de la delimitación no estaba congelado. Pero no se habría llegado a la demanda en la Haya si Juvenal no hubiera exigido e impulsado acciones que cambiaran la voluntad de García.

Fueron innumerables declaraciones, documentos, pedidos, reuniones, las que junto a dos foros y en especial una marcha multitudinaria hacía el hito 1 de la frontera, realizada el 4 de abril del 2007, los que pusieron en todos los titulares y en el centro del acontecer nacional la necesidad de resolver la delimitación marítima con Chile.

Marcha del 4 de abril de 2007 en Tacna, exigiendo al gobierno de García Pérez, que demande a Chile, para definir el límite marítimo.

La respuesta a esas acciones no se dejo esperar, a los pocos días después de la marcha el gobierno presentó ante la División de Asuntos Oceánicos y del Derecho del Mar de la ONU, la Ley de Líneas de Base de Dominio Marítimo, aprobada por el Congreso en noviembre del 2005, tramite que estaba detenido por Cancillería (estaba en la congeladora) y semanas después decidió preparar la demanda ante la Corte Internacional Justicia. Decisión que el presidente García le comunica a su homologa chilena en junio de ese año.

Sin duda, García entendió que tenía que recolocarse y quitarle esa bandera nacionalista a su principal opositor. El expresidente sabía que la solicitud ante la CIJ le ayudaría políticamente en su gobierno. Y así fue, Alan subió varios puntos y pudo sentar en una mesa todos los sectores y partidos del país, la unanimidad nacional lograda detrás de este tema tiene pocos antecedentes y se ha repetido en contadas oportunidades.

En todo este proceso el congresista Ordoñez demostró su profundo amor por Tacna y por el Perú, por ejemplo, un año antes de que se presentará la demanda entrego al Canciller el proyecto de Ley para modificar los límites de Tacna, los que estaban señalados de manera errada y podían constituirse un argumento en contra en el proceso en La Haya, de la misma manera Ordoñez permitió que otras bancadas presenten la propuesta que había hecho para dar facilidades a la cancillería para la defensa ante la CIJ. Ordoñez no quería protagonismo, sabía que en este era una reivindicación histórica para nuestro país

Los resultados, sin duda, fueron un éxito para nuestro país, se reconoció la soberanía peruana en 21.928 kilómetros cuadrados en el llamado triángulo interno y 28.356 kilómetros cuadrados en el triángulo externo, quedando para Chile 16.352 kilómetros cuadrados de toda la zona sobre la cual antes ellos tenían soberanía absoluta. Lo que no se resolvió fue el inicio del limite terrestre, el Punto Concordia, tema que sigue pendiente. Lamentablemente, ya no está Juvenal para que impulse una nueva estrategia que nos permita colocar en algún momento el hito Concordia.

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